Las incongruencias

Las incongruencias

Por : Gilberto LAVENANT

Dicen que del dicho al hecho, hay mucho trecho. Efectivamente, una cosa es lo que se dice y otra muy distinta lo que se hace.

Muchas personas guían su vida, conforme a lo que dicen los demás. En especial, ahora que están de moda las redes sociales.

Dan por un hecho, que si en las redes sociales se desata un siniestro social, en cualquier momento la gente se va a atrever a salir a la calle a manifestar su coraje, su enojo, su hastío. Pero no es para tanto.

Lo vimos el pasado fin de semana. Sabido es que el transporte público de Tijuana, es el más caro y pésimo del país.

La actitud soberbia y grosera de los transportistas, que amenazan con una magaparalización si el alcalde Jorge Astiazarán no accede a dar marcha atrás a las reformas del reglamento de tránsito, puso a los usuarios “hasta el gorro”.

Todos los días, en las redes sociales, se desarrolló una batalla en contra de los transportistas, fustigando a los transportistas. Pronunciándose por un NO a la megaparalización y reclamando mejor transporte público.

Aprovechando la situación, a alguien se le ocurrió, aunque nunca surgieron nombres de personas o organizaciones, realizar una marcha pacífica por la modernización del transporte.

La cita se hizo en el perfil de facebook “Yo amo a Tijuana” y la cita fue el pasado sábado 30 de abril, frente al Palacio Municipal. No decía si se trataba del antiguo edificio del gobierno municipal, en la zona centro, o las actuales, en la zona río.

No hubo reclamos y  se consideró que, por lo tanto, no había dudas en cuanto al punto de inicio de la manifestación.

Ya ha habido manifestaciones ciudadanas, alusivas a otros temas. Por la paz, por ejemplo. Miles salen a las calles en señal de un reclamo general por la inseguridad.

En el caso del transporte público, las redes sociales chorreaban hastío. Se daba como un hecho, que serían miles los que saldrían a las calles a hacer público el repudio hacia los transportistas.

Los medios de información agendaron el evento. Enorme fue la decepción, al observar que nadie acudió a la cita.

Pensaron, supuestamente, que hubo una confusión en cuanto a la fecha o el lugar. Lo cierto es que nadie acudió. Es entonces cuando se aplica aquello de que : “del dicho al hecho, hay mucho trecho”.

Es muy cómodo, sentarse frente a una computadora, o utilizar un móvil, para criticar lo que se hace o no se hace. Y advertir que algo harán, como constancia de ese hastío. Y la gente pensará que serán capaces de ello.

En este caso específico, no hay duda del hartazgo de los usuarios del transporte público de Tijuana, por las notorias deficiencias y su alto costo. Pensar lo contrario, sería tanto como considerar que están conformes con lo que ocurre.

Podría decirse, que los tijuanenses, tácitamente, con su silencio y el no acudir a la cita para la convocada manifestación pacífica, están aprobando el pésimo servicio de transporte público. De ninguna manera, sería absurdo.

Es algo similar al hartazgo ciudadano, respecto al bipartidismo o hacia los políticos tradicionales. Hacia los políticos en general.

Es muy común, que quien ha participado en campañas políticas, creen que, siendo tantas las manifestaciones de repudio, hacia los políticos tradicionales, o hacia los partidos políticos, el día de las elecciones nadie va a votar por los políticos tradicionales.

Pero ocurre, que los pocos que acuden a las urnas, votan a favor del PRI o PAN, y no por candidatos de partidos emergentes. Piensan que hubo un error de percepción o que simplemente los hartos, no acudieron a las urnas. Que la flojera no les permitió salir a la calle o que simplemente consideraron que no era necesario.

Estas son las incongruencias sociales. Según las redes, hay que colgar a los transportistas, al igual que a los políticos, de algún poste. Pero nadie se atreve a mover un dedo, para ello.

Ahora puede decirse, que las redes sociales, no reflejan la realidad social. Para aquellos que consideran que el país se incendia, porque las redes chorrean odio hacia los políticos.

Tal vez, son solamente una válvula de escape de las inquietudes o reclamos sociales. De cualquier forma, deben tomarse con cautela y las debidas reservas, las manifestaciones públicas cibernéticas. Pues no son lo que parecen.

Contrario a esto, cabe observar que el pasado fin de semana, hubo un paseo ciclista desde Playas de Rosarito hasta Ensenada, que resultó un verdadero éxito, pues participaron más de 8 mil ciclistas.

Tal vez no haya punto de comparación entre ambos eventos. El del transporte, hacer constar el hastío por el pésimo transporte público. El paseo ciclista, el practicar un deporte o un motivo de recreación. Sin embargo, reflejan las incongruencias sociales y hacen constar que efectivamente, entre el dicho y el hecho, hay mucho trecho.

gil_lavenants@hotmail.com

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