126 Aniversario de Tecate

La moneda en el aire

Por : Gilberto LAVENANT  En México, es una costumbre muy arraigada, lanzar al aire una moneda y esperar que caiga, cara o cruz, y que la suerte nos favorezca. ...

Por : Gilberto LAVENANT 

En México, es una costumbre muy arraigada, lanzar al aire una moneda y esperar que caiga, cara o cruz, y que la suerte nos favorezca. 

Lanzar una moneda al aire, es una forma sencilla de resolver una controversia entre dos partes, que están en condiciones más o menos parejas. Cualquiera puede ganar o perder. 

Esta va a ser la regla que se aplicará en el presente proceso electoral. Atípico, dicen. 

El primer aspecto en contra, es el hartazgo social existente respecto a los políticos tradicionales. 

Dicen que los ciudadanos, ya no quieren saber nada de partidos políticos. En especial, ni de PRI, ni de PAN. 

Les favorece, que al menos el 70% de los electores, manifiestan su repudio, absteniéndose de acudir a las urnas el día de las elecciones. 

El 30% restante, los que si votan, lo constituyen el voto duro de ambos partidos. Más un poco de los emergentes. 

Irónicamente, priístas y panistas, basan sus esperanzas de triunfo, en los pocos electores dispuestos a cumplir con su deber cívico de votar. Pocos, pero seguros. 

Irónicamente, priístas y panistas, sufren más, en tanto que más electores deciden acudir a votar. 

Lo que en estos momentos digan las encuestas, respecto a la intención del voto, es incierto, pues son tan pocos, que nadie puede cantar victoria, anticipadamente. Ya más o menos se sabe quienes son tricolores y quienes blanquiazules. Y más o menos están parejos. 

Lo que cuenta, son los errores que puedan cometer en la etapa final de la contienda electoral. Es muy remoto que puedan sumar votos, pero es relativamente sencillo que pierdan simpatizantes. 

Si ponen en una balanza, a los abanderados de ambos partidos, a la Presidencia Municipal de Tijuana, podría decirse que el del PRI, Adrián Mendívil, tiene cierta ventaja sobre Juan Manuel Gastélum, del PAN. 

Para empezar, el primero es candidato a una alianza, constituida por PRI, PT, Panal y PVEM. El segundo, es postulado por un solo partido, el PAN. 

A nivel municipal, el PRI lleva dos victorias al hilo, que para el PAN, han sido derrotas. 

Lamentablemente los triunfos priístas de Bustamante Anchondo y Aztiazarán Orcí, no abonan mucho a su candidato Mendívil. 

Los priístas, no pueden hablar de cambio. Eso les corresponde a los panistas. 

Sin embargo, con frecuencia se pierde la perspectiva de las cosas, y se olvida que gran parte de los problemas que se afrontan en Tijuana, son responsabilidad del gobierno estatal, a cargo del panista Kiko Vega, quien no ha tenido la capacidad, ni la voluntad de atenderlos : seguridad pública, empleo, desarrollo económico, educación. 

La gente está acostumbrada, a voltear a ver al gobierno municipal, cuando se habla de inseguridad pública, pero olvida que el gobierno estatal también tiene policía preventiva y que la persecución de los delitos, es a cargo del gobierno estatal, a través de la Procuraduría de Justicia. 

Incluso, las labores preventivas. El gobierno estatal cuenta con áreas promotoras de deportes y cultura. La educación básica. La promoción económica.

Así es que no basta que Gastélum proclame que de llegar a la alcaldía, resolverá toda la problemática de Tijuana. Tiene que decirle a la gente del gobernador Kiko Vega, que haga su tarea. 

Hablando con la verdad, quien ha cometido más errores, en esta contienda electoral, ha sido “El patas”. Uno de los últimos, y de mayor trascendencia, es haber avalado el conflicto del transporte público de Tijuana, comprometiéndose a darle marcha a las reformas del reglamento de transporte, lo que podría trastornar y hacer fracasar el programa de modernización del transporte. 

Además, es el panismo el que más terreno ha perdido en esta contienda electoral, con la participación de Héctor Osuna Jaime, por el Partido de Baja California y Gastón Luken Garza, por la vía de los independientes. 

Ya antes otros panistas habían abandonado el barco blanquiazul. El voto duro del PAN, ha venido a menos. Como que la nómina estatal, ya no basta para retener a su gente. 

Por el lado del tricolor, nubla el panorama, que huele a traición, este proceso electoral. Dicen que la burra no era arisca, pero la hicieron. 

Total, nadie puede cantar victoria. Están parejos. La moneda está en el aire. Puede caer cara o cruz. 

gil_lavenants@hotmail.com

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