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La otra violencia

Por : Gilberto LAVENANT  Un nuevo fatal acontecimiento, conmovió a la comunidad tijuanense, este fin de semana.  Dos individuos, jóvenes, de condición económica holgada, fueron encontrados sin vida, a...

Por : Gilberto LAVENANT 

Un nuevo fatal acontecimiento, conmovió a la comunidad tijuanense, este fin de semana. 

Dos individuos, jóvenes, de condición económica holgada, fueron encontrados sin vida, a bordo de su automóvil. 

Uno de ellos, Javier Gallegos, hijo del Lic. Roberto Gallegos, quien fuese integrante del Consejo de la Judicatura del Poder Judicial del Estado y catedrático de la Facultad de Derecho de la UABC. Hermano del exdiputado local, Roberto Gallegos Gil. 

El otro, identificado como Francisco Takanhuey. De quien no se han dado mayores datos. 

Los cuerpos  fueron encontrados, a bordo de un auto propiedad de Takanhuey, de modelo reciente, estacionado en un lote baldío, en la Colonia Ciudad Jardín. 

No tenían huellas de violencia visibles y las primeras presunciones indican que pudiese ser que ahí terminaron una tarde de parranda. Que se quedaron dormidos y los gases del vehículo les quitaron la vida. 

En otras condiciones, la hipótesis sería que seguramente estaban dedicados a actividades ilícitas. Es sencilla y evita trabajos de investigación. 

Sin embargo, todo indica que el asunto es mucho más complejo y delicado que eso. 

Personas allegadas, cuentan que las circunstancias no permiten hacer deducciones irresponsables y temerarias. 

Habían desaparecido desde dos días antes. Fueron encontrados en una zona que no era común para ellos. Que posiblemente ni la conocían. 

Que ciertamente fue el final de un día alegre, de un grupo de amigos. Unos 9 en total. 

A medida que transcurría el tiempo. Algunos se fueron separando del grupo. Al final, quedaban tres. 

Se retiró el tercero de ellos y jura que los dejó en perfectas condiciones de salud, luego de visitar la casa en construcción de uno de ellos. 

Luego, desaparecieron, como si los hubiese tragado la tierra. Hasta que los encontraron sin vida. 

Las primeras versiones, presumen de un envenenamiento, por bebidas adulteradas. Se ha sabido de casos similares, de expendios de bebidas embriagantes, donde irresponsablemente adulteran las bebidas con sustancias que resultan tóxicas y venenosas. Tan solo por aumentar sus utilidades. 

Y surge, entonces, otro tipo de violencia, que resulta fatal. 

El caso es más grave de lo que parece. Hay muchas personas preocupadas y no quisiera que se le diera carpetazo. 

Hay temor de que los hechos puedan repetirse en cualquier momento. 

Están dispuestos a llamar la atención de la Procuradora de Justicia del Estado, Lic. Perla Ibarra, para que se haga una minuciosa investigación. Que no se actúe con ligereza, y que no se le dé carpetazo. 

En este asunto, además de que se trata de personas de solvencia económica, que no se les puede relacionar con el narco, la verdad histórica habla de muchos protagonistas y testigos. Y bastante conocidos. 

Los estudios científicos, determinarán, si fue homicidio y la razón por la cual fueron encontrados lejos de sus áreas de residencia. 

Podría ser, que el caso destape y frene, la mortal costumbre de adulterar bebidas. O algo peor. 

Definitivamente, lo decía el columnista, en días pasados, al comentar el macabro homicidio de una universitaria, existen muchas formas de violencia, muy cerca de todos, que también son fatales. 

Ya es tiempo de voltear a ver si es que la Procuraduría de Justicia del Estado, encargada de investigar y combatir los delitos, está capacitada para ello y si es que es capaz de hacerlo.

gil_lavenants@hotmail.com

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