Incendio forestal “Guadalajara 2”: el recuento de los daños
El pasado 2 de julio la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR), informó oficialmente la sofocación al 100% del incendio forestal en el ejido “Guadalajara 2”, en el municipio de Tecate, luego de 18 días de intensa labor de 320 elementos de los tres órdenes de gobierno y voluntarios, con una afectación preliminar de 16 mil 500 hectáreas, cifra que podría aumentar con un análisis satelital, para conocer a ciencia cierta el área siniestrada.
Si bien no se tiene registro de pérdidas humanas, 11 cabañas se consumieron por el fuego; “se está haciendo un censo sobre las afectaciones para poder hacer la solicitud a las instancias pertinentes y se determine si se pudiera aplicar a algún recurso extraordinario”, declaró en este sentido el alcalde de Tecate, Román Cota, agregando que eran espacios en renta y no casas habitadas.
Aunque aún no se confirma la causa del incendio, de corroborarse que fue provocado por la mano del hombre, no se podría emitir la declaratoria de desastre natural, lo que limitaría los recursos para los afectados.
Lo que sí fue posible, fue la declaración de zona de emergencia, la que permitió que se pudieran destinar recursos extraordinarios por parte del Gobierno del Estado y otras dependencias, así como la llegada de dos helicópteros de instancias federales; hecho que fue criticado por la “tardía” (10 días después de haber iniciado el incendio) pero todo se siguió bajo un protocolo, subrayó el presidente tacatense.
Un helicóptero estaba en Chihuahua combatiendo otro incendio y hasta que se liquidó se trasladó a Baja California, después se sumó otra aeronave luego de atender afectaciones del huracán Erick en la costa de Guerrero y Oaxaca.
Por la magnitud de este incidente, todavía se requiere de vigilancia para asegurar que el perímetro del incendio pueda estar completamente liquidado, informó Daniel Sánchez, comandante de las operaciones.
La “regla del 30-30-30” en incendios forestales se refiere a las condiciones meteorológicas que pueden favorecer la rápida propagación del fuego: temperaturas iguales o superiores a 30 grados Celsius, humedad relativa inferior al 30%, y vientos con una velocidad de 30 kilómetros por hora o más, y justo estos elementos fueron los que propiciaron tal escenario devastador.

