TECATE.- En Tecate, una obra que podría marcar un antes y un después en la atención médica para miles de personas sigue detenida. No por falta de recursos, no por falta de planeación, sino por la negativa de un grupo a ceder un espacio que hoy, lejos de cumplir una función social, se mantiene subutilizado.
Se trata del terreno donde se proyecta la ampliación de la clínica del ISSSTE, una inversión anunciada para fortalecer los servicios médicos en el municipio y atender a por lo menos 7,200 derechohabientes que hoy enfrentan limitaciones en la atención.
El predio, actualmente en comodato, es ocupado por el Colegio Médico. Sin embargo, de acuerdo con versiones de integrantes del propio gremio, el espacio no es utilizado para fines médicos ni de servicio a la comunidad, sino más bien como un punto de reunión con fines recreativos: convivencias, encuentros informales, espacios de esparcimiento.
Mientras tanto, del otro lado de la realidad, hay pacientes que tienen que trasladarse fuera del municipio para recibir atención, en un sistema que ya opera al límite de su capacidad.
El gobierno municipal ha puesto sobre la mesa distintas alternativas para destrabar el proyecto: desde la asignación de otro predio hasta esquemas de intercambio que permitan avanzar sin afectar al Colegio Médico. Pero ninguna ha sido aceptada.
El resultado es claro: el proyecto no avanza.
Y con ello, también se detiene la posibilidad de ampliar servicios esenciales como urgencias, odontología y medicina familiar, además de incrementar significativamente la capacidad de atención anual.
Aquí la pregunta es inevitable: ¿qué pesa más?
¿Un espacio que hoy no cumple una función pública, o la oportunidad de mejorar la atención médica de miles de personas?
Porque mientras no haya acuerdos, el costo no lo paga ninguna institución, lo paga la gente.
Tecate sigue esperando. Y el tiempo, en temas de salud, nunca juega a favor.








