Celebraron en Tecate la “Gran Asamblea de la Pascua”
TECATE.- La Iglesia de Dios Sociedad Misionera Mundial (Primer Pastor Kim Joo-cheol, en adelante Iglesia de Dios) celebró el día 1 la “Gran Asamblea de la Pascua” en varios lugares del país como Ciudad de México, Puebla, Querétaro, Guadalajara, Tijuana, Tecate, Ensenada, Rosarito, Mexicali entre otros, deseando la felicidad de la humanidad.
La Pascua es una fiesta de Dios que contiene la promesa de la salvación. Esta celebración tuvo lugar simultáneamente en 7800 regiones de 175 países desde las altas montañas de Himalaya, techo del mundo, la selva amazónica de Brasil, el Ártico en Alaska, hasta Ushuaia, la ciudad más austral de Argentina.
En la Gran Asamblea de la Pascua, celebrada en la Iglesia de Dios de Tecate, participaron alrededor de 60 residentes locales.
Siguiendo el ejemplo de Jesús, quien dijo: “Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis” (Juan 13), al lavar los pies de sus discípulos con humildad, los creyentes participaron en la ceremonia del lavado de pies, poniendo en práctica la enseñanza de servicio y consideración.
Luego, participaron en la Santa Cena comiendo el pan y bebiendo el vino de la Pascua, recordando el sacrificio y el amor de Cristo contenidos en el nuevo pacto.
El misionero Enrique Montero, personal pastoral de la Iglesia de Dios, explicó: “La Pascua del nuevo pacto es el día en el que recibimos desbordantes bendiciones de Dios como el perdón de los pecados, la vida eterna, el derecho de ser hijos de Dios y la promesa de ser protegidos de las plagas.”.
Y enfatizó “dado que hemos recibido el amor de Dios, que gratuitamente se dio para salvar a la humanidad, debemos amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos y poner en práctica el amor de Cristo”.
La Pascua, que significa “la plaga pasa por encima”, aparece por primera vez en el Éxodo del Antiguo Testamento. Hace 3500 años, el pueblo de Israel, siguiendo el mandato de Dios, celebró la Pascua en la noche del 14 del primer mes según el calendario sagrado (alrededor de marzo-abril) con la sangre del cordero.
Según la promesa de Dios: “No habrá en vosotros plaga de mortandad”, fueron protegidos de la gran plaga que mataba a los primogénitos y fueron liberados de la esclavitud en Egipto. Dios ordenó: “Y este día os será en memoria, y lo celebraréis durante vuestras generaciones; por estatuto perpetuo lo celebraréis” (Éxodo 12).
El día de la Pascua marcó también la apertura de un nuevo capítulo en el que la salvación de Dios se extendía al mundo entero.
Fue en esta fecha cuando Jesucristo prometió la salvación para la humanidad. Jesús, quien enseñó: “el que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna”, declaró que el pan y el vino de la Pascua eran su cuerpo y su sangre, y prometió perdón de los pecados y vida eterna a quienes los comieran y bebieran, estableciendo el nuevo pacto. Al día siguiente, al sacrificarse en la cruz para expiar los pecados de la humanidad, reafirmó ese amor (Mateo 26, Lucas 22, Juan 6).
Los apóstoles como Pedro, Juan y Pablo, así como la Iglesia primitiva, guardaron valiosamente la Pascua del nuevo pacto conforme a la voluntad de Cristo: “Haced esto (Pascua) en memoria de mí” (Lucas 22). Estos hechos están registrados en la Biblia y en la historia de la Iglesia.
La Pascua del nuevo pacto dejó de celebrarse cuando la Iglesia se secularizó y fue abolida en el Concilio de Nicea en el año 325. La única iglesia en el mundo que hoy restaura y guarda la Pascua, tal como se practicaba en la Iglesia primitiva tras haber estado desaparecida durante más de 1600 años, es la Iglesia de Dios.
Los creyentes expresaron al unísono su felicidad por poder guardar la Pascua, que contiene el amor de Dios, junto con sus seres queridos como familiares y amigos. saul Haro (24), comentó: “En medio de la rutina y el estrés diario, comprender el amor de Dios a través de la Pascua me otorga una paz inquebrantable. La promesa de la vida eterna es el mayor consuelo que podemos recibir”.
Asimismo, María Ramírez (70), dijo: “Poder celebrar esta promesa de vida eterna junto a mi familia es una bendición invaluable. Nos da esperanza y una visión clara frente a las adversidades del futuro”.
Esta iglesia, siguiendo el sacrificio y amor de Cristo expresados en el nuevo pacto como la Pascua, lleva a cabo diversas actividades de servicio voluntario como donación de sangre, ayuda a los vecinos, asistencia en casos de desastres y limpieza del medio ambiente.
Por sus esfuerzos, ha recibido reconocimientos y cartas de agradecimiento de miembros del Congreso, el Director del Centro Nacional de Sangre del Ministerio de Salud, entre otros.

